Cebada en Argentina: por qué pasó de cultivo marginal a alternativa invernal en 25 años

La producción de cebada en Argentina dejó definitivamente de ser marginal para transformarse en una de las principales alternativas invernales del sistema productivo. Tanto la cebada cervecera como la cebada forrajera ganaron superficie sembrada y protagonismo en las exportaciones, consolidando al país como un actor relevante en el mercado internacional. Así lo afirmó el ingeniero agrónomo Mario Cattáneo, especialista en el cultivo, en diálogo con Carlos Bodanza y Gustavo Almassio en el programa Mañanas de Campo, el pasado domingo 22 de febrero.

Según explicó Cattáneo, el crecimiento del cultivo en las últimas dos décadas es contundente: “Pasamos de 300.000 hectáreas en el año 2000 a una proyección de 1,2 millones de hectáreas en 2025, con una cosecha récord cercana a los 5,5 millones de toneladas”. Este salto posiciona hoy a la cebada como un cultivo plenamente consolidado, con una superficie que representa aproximadamente el 20 % del área destinada al trigo, cuando a comienzos de siglo apenas alcanzaba el 5 %.

Cebada en Argentina

Factores que impulsaron la expansión de la cebada

El especialista señaló que la expansión respondió a una combinación de factores externos, internos y al propio mérito del cultivo.

En los años 90, la integración del Mercosur y la construcción de nuevas malterías generaron una base industrial sólida. Más tarde, la expansión de la soja permitió integrar a la cebada dentro del esquema de doble cultivo, especialmente en la zona núcleo.

Un punto de inflexión se produjo alrededor de 2010. La intervención del mercado de trigo en Argentina, sumada a una fuerte sequía en Rusia y Ucrania —dos actores centrales en el comercio mundial de cebada— generó una demanda internacional extraordinaria. “El mundo salió a buscar cebada y Argentina tenía disponibilidad. La reacción fue muy rápida porque ya existía conocimiento técnico, variedades adaptadas y un trabajo previo de la industria maltera”, explicó Cattáneo.

Desde entonces, las exportaciones de cebada forrajera crecieron de manera sostenida: de unas 400.000 toneladas anuales antes de 2009 a más de 3 millones de toneladas en la actualidad.

Mercado internacional de cebada: forrajera firme, maltera con menor dinamismo

Uno de los aspectos centrales de la entrevista fue el análisis del mercado internacional de cebada.

Históricamente, el precio de la cebada cervecera mantuvo un diferencial respecto de la forrajera de entre 20 y 50 dólares por tonelada. Sin embargo, en determinados contextos —como en 2010-2012 y también en la actualidad— esa brecha se redujo e incluso la forrajera llegó a cotizar por encima.

Hoy el escenario está condicionado por un consumo global de cerveza que todavía no recupera los niveles previos a la pandemia de 2019. Esto limita la demanda global de cebada maltera. En paralelo, problemas logísticos en la región del Mar Negro y dificultades productivas en Turquía redujeron la oferta global de cebada forrajera, generando mayor firmeza en sus precios.

“Cuando falta cebada forrajera y la demanda de maltera está frenada, se invierten las relaciones tradicionales de precios”, resumió Cattáneo.

El desafío técnico en cebada: rendimiento, proteína y calidad maltera

Más allá del crecimiento en superficie y producción, el especialista subrayó que el desafío actual está en sostener la calidad.

El aumento de los rendimientos —con lotes que superan los 7.000, 8.000 e incluso 9.000 kg/ha— complejiza el manejo de proteína, un factor clave para la cebada cervecera. “Hay que acompañar ese aumento de rendimiento con tecnología: fertilización nitrogenada ajustada, seguimiento del cultivo y manejo adecuado de la fecha de siembra”, indicó.

Además, destacó que se trata de una problemática global, ya que también se observa una tendencia a menores niveles de proteína en otros cultivos como la soja.

Variedades de cebada en Argentina y pureza varietal en cebada cervecera: genética y tecnología al servicio de la industria maltera argentina

En cuanto a genética, la cebada argentina pasó de una fuerte dependencia de variedades como Scarlett y luego Andreia, a un esquema más diversificado con materiales como Montoya, Overture y nuevas incorporaciones de mayor potencial.

Las nuevas variedades ofrecen mayor rendimiento y mejor tamaño de grano —clave para la producción de extracto en maltería— aunque requieren especial atención en fechas de siembra y manejo para sostener niveles adecuados de proteína.

Finalmente, Cattáneo destacó la importancia de la pureza varietal. En cebada cervecera se exige entre 95% y 97% de pureza, y la mezcla de variedades puede descalificar la mercadería. El uso de semilla fiscalizada y tecnologías de identificación óptica se vuelve fundamental para garantizar calidad.

En síntesis, la producción de cebada en Argentina atraviesa una etapa de consolidación estructural, con crecimiento sostenido de superficie sembrada, fuerte presencia en exportaciones de cebada forrajera y desafíos técnicos vinculados a proteína en cebada y calidad maltera.

El mercado internacional de cebada plantea escenarios cambiantes que obligan a ajustar el manejo agronómico de cebada cervecera y la estrategia comercial. Para quienes buscan información técnica actualizada sobre cebada en Argentina —desde variedades de cebada hasta fertilización nitrogenada y dinámica de precios— resulta clave seguir de cerca la evolución productiva, genética y comercial del cultivo, datos que pueden consultarse en otros artículos de este mismo portal, como los análisis de evolución de siembra y producción de cebada en Argentina, los informes sobre mercado internacional de cebada y exportaciones, los contenidos técnicos sobre fertilización nitrogenada y proteína en cebada, y las notas específicas sobre variedades de cebada cervecera y calidad maltera publicadas en Cebada Cervecera.


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