“La logística es quizás el eslabón más importante de la cadena en esta cosecha de cebada 2025/26”
Con la cosecha de cebada 2025/26 en pleno desarrollo, Juan Bautista Iriberri analizó lo que va mostrando la campaña, con un impacto de heladas más severo de lo previsto. Por otro lado, remarcó el rol central de la logística para preservar el valor del grano y destacó las fortalezas del hinterland de Puerto Quequén. Respecto a este último punto, detalló también cuáles son los desafíos de infraestructura que enfrenta la cadena para sostener su crecimiento. Juan Bautista es gerente general de la empresa familiar Juan Leoncio Iriberri S.C.A y está a cargo del programa de cebada cervecera. Además, es presidente del Centro de Acopiadores de Cereales Zona Puerto Quequén. – Este diciembre marca el inicio de una nueva cosecha de cebada. ¿Qué señales está dejando el arranque y qué distingue a este año respecto de los anteriores? – Todos los años son diferentes y todas las cosechas son diferentes. En este caso, el inicio se está caracterizando por daños de helada mayores a los esperados. Además, estamos viendo proteínas bajas, niveles altos de bajo zaranda y pH bajo. Esas son las principales características, con rendimientos que parecía que iban a ser excelentes, y que en algunos casos son muy buenos y en otros no lo son tanto, justamente por las heladas, cuyo daño en ciertos lotes supera el 50%. De todos modos, creemos que esto tiene que ver con que estamos recién en el comienzo de la cosecha, ya que se trata de los lotes que se sembraron primero y las heladas afectaron principalmente a esos cultivos, por eso pensamos que el daño va a empezar a disminuir a medida que avance la cosecha. – ¿Cuál es el escenario hoy de la cebada, consolidada ya como uno de los cultivos estratégicos de la región? – El escenario muestra que todos los granos están con precios históricamente relativos bajos y la cebada no es la excepción. De todas maneras, hoy la cebada forrajera vale lo mismo que el trigo y, obviamente, la cebada cervecera tiene un plus. Si la comparamos con el principal cultivo de referencia que tenemos siempre en la zona, sigue siendo una excelente alternativa, y eso está demostrado en la cantidad de lotes que hay sembrados. – La logística es un eslabón decisivo en esta época del año. ¿Cuáles son las claves para optimizar tiempo y recursos, y cuidar la calidad del grano? – Yo considero que la logística es quizás el eslabón más importante de la cadena, donde todo tiene que fluir, teniendo en cuenta los volúmenes de las cosechas y las capacidades que tenemos para moverlas. En ese sentido, el silobolsa es un aliado estratégico muy importante que tenemos, porque permite almacenar la mercadería al vacío y poder cargarla durante el año. De todas maneras, es muy importante hacerlo bien, en el lugar adecuado, y sobre todo controlar la mercadería. Poder calarla, controlarla y analizarla en el acopio es clave para después definir, a partir de la calidad, cuáles son las mejores alternativas de mercado. – ¿Qué análisis puede hacer de los factores que tiene el hinterland de Puerto Quequén para ser una referencia en la producción de cebada cervecera? – En el hinterland de Puerto Quequén tenemos excelentes condiciones para la producción de cebada cervecera de alta calidad y alto rendimiento. Entre esas condiciones se destacan el clima fresco, la calidad de la tierra, el régimen de lluvias y productores capacitados y muy bien equipados. Además de todo esto, contamos con un puerto de aguas profundas en plena área productiva, lo que nos da una ventaja logística muy importante. – Desde su rol en el Centro de Acopiadores, ¿cuáles son las prioridades logísticas y de infraestructura para sostener el crecimiento del cultivo en los próximos ciclos y qué oportunidades visualiza para la cadena? – Yo creo que hoy el hinterland de Puerto Quequén necesita que las terminales portuarias tengan más espacio de almacenaje para poder recibir la mercadería. Por suerte tenemos una gran diversidad de productos, muchos cultivos distintos, y a eso se suma que la cebada cervecera es un producto que se vende segregado, con identidad preservada, según variedades y según vendedores. Todo eso requiere lugar para mantener la mercadería segregada. Sería muy interesante poder acompañar a las terminales en el desarrollo de mayor capacidad de almacenaje para abastecer la demanda. Ese es, sin dudas, el cuello de botella, pero también el desafío para que Puerto Quequén y su hinterland sigan creciendo. Más información sobre producción y comercialización Seguinos en las redes